lunes, 27 de septiembre de 2010

Déficit?.

Nos concentramos constantemente en lo que nos falta. Leí hace unos días un artículo que no logro quitarme de encima.
Nuestros superávits y nuestros déficits están conectados. No tener suficientemente cantidad de algo, se debe que tienes demasiada cantidad de otra cosa. El tema se desarrollaba extensamente para terminar diciendo que lo que nos falta se debe muchas veces a nuestros miedos. Las distintas gamas que elegimos para protegernos es más extensa aún.
Tenemos miedo a expresar, a contar, a transmitir. Tenemos una capacidad de almacenaje desorbitante. Nos formamos con ello una capa impermeable, para protegernos, defendernos de la adversidad de los tiempos que vivimos. Con la buena razón de guardar para los tiempos que nos pueda faltar algo, inclusive ese algo puede ser cariño.
Es todo muy válido. A excepción de un detalle. ¿Dejamos de ver la abundancia que ya tenemos?
Focalizamos solo en una dirección.
Si bien es una tendencia natural, la de compensar. Una reacción humana. El tema estaría en no focalizar eternamente en lo que nos falta, intentar equilibar, nivelar la balanza. Sin lo que ya tenemos, no estamos prontos a lo nuevo. Es más, es lo único que nos puede expandir hacia lo que buscamos. Lo que nos lanza a no renunciar a ese plus tan apreciado.

jueves, 26 de agosto de 2010

Volví.

Se terminó el silencio. Después de demabular tanto en mis propias telarañas, no hice otra cosa que comprobar que las repuestas que todos de alguna manera u otra nos esforzamos por encontrar, la tenemos delante de nuestros ojos. El tema es querer ver o no.
El eterno conflicto entre lo racional y emocional. Porque el sentir nubla la vista muchas veces...por suerte! Porque hay realidades fuertes.
Tengo buenas noticias, se puede llegar a determinados "lugares" en donde de alguna manera se puede lograr un cierto equilibrio. En donde la razón y el sentir pueden convivir. Es un buen desafío. Lo importante es saber que no tenemos porque ser solo una cosa o la otra. Que una buena mezcla puede dar resultados fantásticos.
Muchos podrán imaginar que he dejado de pelearme con mi raciocinio, (por lo menos lo intento) pero no es de preocuparse, primará siempre la adorable locura del sentir.

lunes, 31 de mayo de 2010

Creciendo.


No queda otra. Menos aún cuando tenemos niños en nuestro entorno. Les aseguro que los saltos que no exigen dar, son a veces casi exagerandos. No creo ser aún un trapo viejo, pero aseguro que en mi tiempo no se era adolescente tan pronto.
La tecnología que nos rodea, acelera en algunos aspectos algunas cosas. Con siete años mi hija escribe e-mails a sus abuelos. Mi hijo mira clips de música que le gustan en su computadora. Lo interesante en este punto concretamente son sus comentarios. Afirma que la década de los 80 fue fantástica. Le gusta Michael Jackson. Mira con atención sus pasos y lo imita al bailar. Y bastante bien! Descubre y pregunta quienes eran los Bee Gees, Village People, ABBA...una mezcla increíble. Ella musicalmente, le gusta Gloria Stefan. Es un buen impass a otras curiosidades. Ella me ha preguntado cuándo "hay que" besar a un chico. Ni les cuento las preguntas de él....porque también pregunta ¿cuándo? imaginense para que tipo de deporte...
Por lo tanto funciona sólo de esa forma, o crecemos con ellos, o nos tranformamos en Dinosaurios. Estoy convencida que es la mejor manera de seguir siendo padres, sin perderlos.

martes, 11 de mayo de 2010

Евгений Онегин.


El tiempo hace madurar todas las cosas. Por momentos tengo una claridad espiritual extrema. Actualmente el tema de tapete es, aceptar el transcurrir, quedandome, eso sí, con "algo" lo que me permita continuar nutriéndome. Por esta razón, he incorporado la opción de regalar momentos. La única manera de transcurrir sin quedarse vacío, es tener momentos compartidos. A determinadas personas, muy especiales para mí, en el día de su cumpleaños le he regalado entradas a la Ópera. Para ir juntos. para guardar ese momento como regalo vivido en común. Es lo único que nadie puede quitarte, los recuerdos que conservas en tu corazón.
El primer fin de semana de mayo difruté en ese contexto, la ópera Eugenio Oneguin ó Евгений Онегин, de Tchaikovski basada en la novela homónima en verso de Alejandro Pushkin.
La historia es de Tatjana que al ver por primera vez al dandi Eugenio Oneguin le basta para saber que lo ama. Este en cambio necesita mucho más tiempo para reconocer que también él, siente lo mismo por ella. Uno de los momentos más pasionales de esta opera es cuando Tatjana escribe una carta a su recién inaguarado amor, en dónde deja aflorar todo su sentir.
Es allí, justo en ese momento cuando me fue absolutamente claro, que el mundo ha avanzado en todos sus ámbitos, en la médicina, en la tecnología, en la ciencia....no puedo enumerar todo. Pero hay algo que siempre ha estado en toda su evolución, sólo han cambiado los medios. El amor. Hoy se escribe e-mail, msn, ...(tampoco puedo enumerar todo) pero el sentido intrínseco sigue siendo el mismo. En realidad siempre hemos sido todo ya de por si. Hoy por hoy, hay solo más adornos externos.

Todo esto presentado con pinceladas de una realidad rusa, que poco concemos, menos aún en el tiempo que la historia de la ópera tiene lugar.
"Eugene Oneguin" es un drama psicológico que muestra gente en su entorno con sus propias limitaciones acompañada con una música del alma apasionada. Tanto el poeta como el compositor han dado mucho en esta pieza autobiográfica. Pushkin en lo superficial de Oneguin, Tchaikovski en el amor incondicional de Tatjana.

Fue una noche inolvidable. La música, el entorno, acompaño a nuestra amistad compartida ya hace tantos años. Nuesta conversación al final, fue intensa, de muchas verdades y sentires. Un broche de oro sin igual para esa noche que se queda conmigo para siempre.

jueves, 6 de mayo de 2010

Comic.



Me gusta probar. Hacer cambios. Innovar. Intentar. Inventar. Y lo hago. En todos los ámbitos posibles. Esta vez con mi "pichones" universitarios. Dejamos de lado el lenguaje técnico, empresarial, ecónomico. Para introducirnos en algo diferente. La motivación de descubrir el idioma castellano en otros prámetros, dió resultados increíbles. Mi sorpresa se transformó en satisfacción. De ver el entusiamo, de ver como se lanzaban a algo nuevo, como dejaban barreras de lado y siemplemente probaban. Sin darse cuenta, experimentaron el idioma desde otra perspectiva y lo mejor fue que comprobaron, que pueden, y por cierto nada mal!

martes, 4 de mayo de 2010

Inesperado.


Hay veces que circunstancias inesperadas te hacen caer y caer hasta tocar fondo. En momentos así todo se relativiza. Porque lo que verdaderamente importa, lo ves con una nitidez apabullante y provocadora. Lo inesperado derrumba las estructuras que hasta ahora sostenían más de lo aconsejable.
Cuando estas allí abajo en el hueco oscuro de los sentires desconocidos, se descubre que lo que más duele no es la caída, mucho más lo es, enfrentarte ante realidades concretas que son distintas a tus sueños.
Ni hablar cuando reconocemos que determinadas personas son parte del elixir de nuestra vida, y se alejan. ¿Será que para quedarse hay que irse?
Pues yo, por el momento me quedo en este rincón, hasta que decida mi dirección. Tal vez sea hora de cambiar el rumbo.

jueves, 11 de marzo de 2010

Nueve.


Nueve años tiene el niño que me dijo con los ojos empañados: " El amor duele." La sensación que tuve al escuchar estas palabras fue idéntica a estar manejando y frenar de golpe. Tal cual.
Lo abracé. Con mis ojos ya empañados también, le susurré que no podía contradecirle su afirmación porque es una verdad absoluta.
Con nueve años ya está enamorado. Es un amor no correspondido. Sufre por ello. Desde su dolor me confesó que prefería no estar enamorado. Intenté consolarlo, diciéndole que lo entendía más de lo que podía imaginar.

Muchos porqués salieron a flote de su interior. ¿Porqué elegimos a determinadas personas? ¿Porqué "ese sentir" nos dirige internamente? ¿ Porqué decide e influye en nuestro estado de ánimo? ¿ Porqué gobierna nuestro actuar en el resto de nuestra vida?

A lo cual me enfrentó ante la nada fácil explicación de que en estos temas no es la mente sino que el corazón, el que dirige. No hay explicación a las elecciones que este hace. Son muchas veces sin sentido, alocadas, apasionadas, delirantes, hasta riesgosas. Continuará siendo el mayor de los misterios.

Entre mis brazos, me dijo: "Sabes,... sé que tengo todo en la vida, pero no lo que yo quiero."
Esta frase todavía me taladra. Porque tanta claridad en el espíritu, no se encuentra frecuentemente. Y su significado, mueve muchas cosas.

Compartí su dolor. Me conmocionó que siendo tan pequeño, estuviera descubriendo tanto.
Adoré hablar con él de par a par. ¿Quién era el adulto, quién era el niño? De un salto me llevó a la reflexión, de ver claramente, que ser adulto de verdad es animarse a sentir como un niño.
Pero ante todas las cosas entendí el desafío de acompañarlo por los caminos del sentir.
Ese niño de nueve años, es mi hijo.

sábado, 27 de febrero de 2010

Carajo!


No debería ser así. De todas maneras pasa muchas veces. Determinadas personas son una pieza clave del puzzle. De la cual gran parte del resto se nutren. Hay etapas que ser esa pieza imprescindible, es formidable. En el sentido que uno acompaña, escucha, complace, ayuda, cura, hace, cocina, comprende, remienda .... y podría seguir...
Hay otras etapas también, en que uno llega a detestar ese lugar "privilegiado", que lo cambiaría gustosamente. Momentos en que saldría corriendo en cualquier dirección, lo importante es, lejos.
Situaciones en que hablando mal y pronto con ganas todo lo mandaríamos al mismo carajo.
La sensación de estar atrapado no ayuda. Hay veces que el tiempo solo se estira en meses muy duros, en que uno tiene que ser fuerte en todos sus frentes. No es mi estilo irme, huir. Pero aquí y ahora es lo que haría. Irme para volver con un poco de paz interna para afrontar el tronar exterior. Son muchas preocupaciones paralelas. La lucha constante, ese estar incondicional para los demás, consume mucha energía. Está en mi natura dar, pero necesito nutrirme también.
No aguanto más las reglas, las normas, las obligaciones, porque me falta un poco de locura para equilibar todo eso. Hablo de "La" locura, de sentirse imperiosamente vivo.

viernes, 22 de enero de 2010

Conquista.


Conquistar. Es en todos sus ámbitos, la fase que más adrenalina inquiere. La aventura está presente. Un mundo desconocido atrae. La curiosidad invita a seguir navegando. A llegar a destino. A conocer ese mundo "salvaje".
Lo nuevo obnubila casi siempre. Luego uno se acostumbra a lo conquistado. Deja de ser inalcanzable. Está ahí, el premio. Es ya nuestro...lo creen casi todos...la realidad es otra. Y muy simple.
Lúcido hay que ser, para darse cuenta y entender que las conquistas nunca terminan, que para que lo conquistado se quede con nosotros, para que nos siga obnubilando hay que seguir dedicándole por lo menos parte de la conquista primera. Significa mucha audacia. Porque en los tiempos que vivimos, es más fácil y menos comprometido tener muchos frentes con muchas batallas.
Mis alumnos, más de una década menores a mí -unos "niños"- están convencidos que el haber alcanzado la nota deseada ya está el camino hecho. No puedo ocultar la sonrisa. Porque no puedo concentrarme a solo transmitir por lo que me pagan. Quiero dar más! Lo sé...no tengo arreglo.
Intento insinuarles, que la mayor conquista está en descubrir que lo más importante no es encender la llama, sino mantenerla encendida.

domingo, 17 de enero de 2010

¿Despertar?


¿Por qué hay alarma general por un terremoto en Haití cuando en ese país los Seres Humanos llevan siglos muriendo en la pobreza sin que el resto del mundo se digne acordarse? Ahora todos hacen declaraciones solidarias. ¿Qué pasará cuando el terremoto ya sea historia?
No es nuevo, Haití sigue siendo el país más pobre de toda América, tiene la renta per cápita más baja de todo el hemisferio occidental. Aproximadamente un 70% de la población vive en la pobreza. La pobreza resulta tan extrema que gran parte de su población, sus ingresos no les alcanza para adquirir alimentos básicos, debiendo alimentarse para subsistir con una especie de galletas hechas de barro, manteca vegetal y sal, lo que acarrea secuelas de desnutrición y otros males físicos. El índicie de natalidad es el más alto de América pero solo el 50 % de la población está alfabetizada.
Estos hechos son tan fuertes como el actual terremoto.

¿Tienen que pasar cosas tan dramáticas para que la gente despierte ante realidades tan crueles?

sábado, 9 de enero de 2010

Rumbo.


Buscando estoy. Estoy frente a la estantería de mi biblioteca y no encuentro lo que quiero. Hay demasiado. No solamente libros, que todos de alguna manera dan algo. Más bien, ente los libros hay muchos papeles y recuerdos algunos escondidos, otros olvidados. Al final es un desorden. Por lo cual la búsqueda me llevó a la necesidad de poner las cosas en su lugar. Con la peculiaridad de que cada hallazgo me llevó a navegar por otros lugares y realidades. ¿He acumulado mucho?, me pregunto. Seguramente que sí. Pero no puedo cambiar eso. De alguna manera llegó a mi estantería. Por alguna razón aterrizó allí.
En definitiva, mi biblioteca, enlenteció mi ritmo estos días. Aletargada en el tiempo hasta hoy. La verdad es que cuando se tiene tanto, se pierde a veces el rumbo.
No sé, si el lugar que encontré para cada cosa es el correcto pero ya estoy inquieta, "rumbear" tantos días, ya me alcanzó por esta vez. Debo comenzar el año ahora.
¡Feliz 2010!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Estar.


En este tiempo, solemos tener la tendencia de pensar en todo lo que vamos a cambiar, lo que nos falta, lo que no logramos, de querer olvidar, de solo quedarnos con lo que nos gusta.
Sin olvidar la lista bien nutrida, de todo lo que nos haría falta para "estar bien".
Los invito a algo distinto. Los invito a ser completamente conscientes de que "estar" ya lo es todo.
Los invito a estar agradecidos por todo lo bueno y no tan bueno. Es buena parte de lo que somos.
Los invito a ser felices con lo que ya tenemos. Si hay salud y emociones tenemos ya la mejor parte, porque es lo que no se compra. Es fruto de lo que damos.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Susto.


Sí. Un gran susto.
A consecuencia de las temperaturas bajo cero, (hemos tenido hasta -13) y la nieve por dondequiera, el tráfico se ha transformado en una odisea.
Hoy, si bien no nieva más, la calles tienen una patina de hielo. Sobre el mediodía, para resolver algo para mi hijo mayor, salí a la aventura.
Doy gracias por estar escribiendo aquí y ahora. Fueron unos segundos que pensé que allí terminaba mi viaje. El hielo y el auto tomaron comando por esos instantes de mi vida.
Lo increíble fue, además de estar aquí, que es como cuentan, un millón de imágenes, pasan a la misma velocidad de los acontecimientos. Las imágenes que más se reiteraron en mi mente fueron las de mis hijos, una y otra vez. Veía sus caritas, la mirada profunda en los ojos verdes grisáceos de él y la fuerza contagiosa de los ojos de almendra de ella. Sentí el amor que hay cuando me buscan, cuando me confiesan, cuando les leo, cuando jugamos, hasta cuando los reto.
Al regresar a tierra firme, estar en casa. La tensión se liberó.
Aún me temblaban las piernas. Mi sentimiento más fuerte era la conciencia absoluta que estaba viva.
No es casualidad que la noche anterior, había visto la película, del libro que hacía ya años había leído de Paulo Coelho. Veronika decide morir. Si bien fue solo un intento en pinceladas del contenido de el libro. Fue lo que busqué al llegar. Estaba escondido en una de las bibliotecas. Lo tengo aquí, ahora, conmigo. No fue intento de suicidio lo mío. Pero hoy entiendo más aún el libro. Es querer "agarrarse" de la vida. Aferrarse.
Encontré algunas cosas marcadas por mí, en sus páginas, como esperando ser entendidas en su totalidad. Comprendí, que no nos permitimos muchas cosas en la vida porque hay mucho futuro y mucho pasado en juego. Sustituimos muchas emociones por el miedo. Dejamos que se nos escape entre los dedos el Hoy.
Pensé que mi vida estaba completa de locura, y la verdad que no he empezado aún. Hoy más que nunca estoy agradecida por tantas cosas. En especial por reafirmar la inquietud, las ganas, la impaciencia, las cosquillas por dentro de sentirme verdaderamente viva.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Dentista.


Mi amiga luego de su cita, pasó a visitarme. Para no perder la costumbre transformó algo tan normal como puede ser la visita al dentista en algo paradójico.
Así de simple fueron los sucesos. Cambio de amalgamas. Luego de todos las historias fantásticas que el odontólogo argumentó. Para ella, gracias a tener dientes muy sanos, sus visitas han sido solo de control. Por lo cual significó, por vez primera anestesia. El primer pinchazo. Nada agradable pero soportable. Espera de varios minutos dando tiempo a los efectos evidentes. Comienzan a trabajar, con los horrorosas máquinas vibradoras. Ups!!! Todos notan, en especial mi amiga, que no hay aún ningún tipo de efecto adormecedor. Dos pinchazos más. La odontóloga ligeramente nerviosa. Espera más de lo necesario para mayor seguridad. Continúa. Y para la sorpresa de todos... la anestesia no hizo nigún efecto!!! Mi amiga completamente dolorida de los tres pinchazos y de lo "poco" que habían realizado en su boca. No había otra posibilidad que terminar lo que estaba ya a medio camino. La dentista con ojos de ternero degollado, le explicó a mi amiga que no había otra alternativa que llevar a cabo el trabajo. Mi amiga me jura que parir duele menos, sentir que "juegan" con tus dientes vivos, con la máquinas morbosas, es un castigo.
La historia no termina allí, al ser tan alborotada la experiencia, solo se hizo lo imprescindible para dejar ir lo más pronto posible a la paciente y dejar recuperar a la odontóloga que a esa altura estaba su semblante en una palidez verdosa. La realidad era que de alguna manera había que terminar como se debe. Otra cita. Esta vez casi que todos los de la praxis, la esperaban solo a ella, y todos nerviosos. En esta oportunidad la jeringa la tomo un odontólogo, y por las dudas una anestesia para caballos, comenta mi amiga, porque esta vez si dieron en el nervio y lo durmieron. Tanto que pasaron casi seis horas para recuperar la mitad de su boca, labio y lengua.

Moraleja:
Mi amiga argumenta lo siguiente: Mi compañero me ha dicho luego de mi primera cita algo que me abrumó más que la propia sorpresa del dolor. " Tu estás demasiado viva para que te duerman!"
Es verdad. Porque el dolor fue insoportable, pero la sensación de estar dormida, de no sentir parte de mi, lo es aún peor. Hay dolores inevitables. Y el miedo a evitarlos no nos libera.
Mi amiga muy sonriente y vivaz me dijo clavando sus ojos en los míos: "El que quiera entender, que entienda."

viernes, 4 de diciembre de 2009

Anónimo.

De regreso. Muy comentado ha sido este, mi último viaje. Orgullosa de él estoy. Soy extremadamente consciente de que para algunas cosas hay solo que animarse. Yo me animo. Y nadie me quita lo bailado. Tengo capacidad para quedarme con la música que me hizo bailar. Hay momentos irrepetibles, que el alma espera la vida entera para vibrar de esa forma. He aprendido mucho. Dimensiones continúan abriéndose.
Hay un instante, que entre las calles de mi último destino, a modo de graffiti leí en un muro, lo ayudo a volar, compartiendolo.

No te tengo y
ya te lloro.
No te tengo y
me das.
No te tengo y
te siento.
No te tengo y
estás conmigo.
No te tengo y
Te Amo.


Anónimo.


martes, 3 de noviembre de 2009

Fuegos.

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto del cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

- El mundo es eso- reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se pueden mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.


Adoro lo simple del vocabulario cuando va de la mano de la ocurrencia fantaseosa. La invitación a imaginar. La realidad presentada tan gráfica. Ver de pronto en nuestro entorno los distintos fuegos. Sin duda, encender, y encendernos continua siendo la mejor aventura.


domingo, 1 de noviembre de 2009

El secreto.


"El secreto de sus ojos" este fin de semana, esta película, fue mi descubrimiento. Casi por azar. Me gustó. Mucho. Su director, Juan José Campanella, muestra la dictadura militar, en América del Sur. En Buenos Aires, exactamente. El tema es abordado, con una mezcla de humor en el diálogo, contundente en la imagen, crudo con la realidad. La sorpresa como un ingrediente.
Me reecontré con actores que hacía mucho que no veía, Ricardo Darín, Guillermo Francella, Pablo Rago, fue como un túnel de regreso a otro tiempo.
El poder corrompe. Es claro y evidente. Igual de evidente es que hay amores que no mueren con la muerte. Siguen su curso sin el desgaste de lo cotidiano, de lo obligatorio. Se transforma en un estado de amor puro.
Ante todas las cosas, en el ejercico de la memoria, se hace patente que hay miradas que lo dicen todo. Y más. Porque hay sentimientos que no se pueden aún escribir. Solo se sienten.

http://www.youtube.com/watch?v=V6XAKMYswhg


lunes, 26 de octubre de 2009

Despeinado.

Sí, así es mi entorno, últimamente. Los comentarios ajenos, las miradas de reojo, el afán de se ser mejor, que no es otra cosa que el intento de ser como el otro. Solo logran alborotar más la melena.
Qué cansancio produce toda esa gente, que caminan como los caballos de carga por la vida que no tienen otra posibilidad que mirar solo en una dirección. Los llamo "chatos". Es otra manera de aludir a la planicie. Al más absoluto terreno plano. Sí, porque no logran elevarse en ningún sentido en esta vida. Permanecen allí donde están. Salirse un poco de los parámetros, les cuesta demasiado, deja de ser cómodo.
Una cosa sí pueden, criticar lo ajeno, juzgarlo, discriminarlo. Dar la sentencia. Escupir veneno, es su mejor descarga. Seguro los alivia. En realidad no es posible cargar tanta porquería.
Me esfuerzo, por no reaccionar, porque considero que es una pérdida de tiempo, invertir energía en cosas sin sentido. Pero...hay veces que de tanto acumular, mi indiferencia deja de ser impermeable.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Luego...


...de la euforia...de la perfecta ilusión de que todo va por buen camino. Luego de confiar de que todo saldrá bien, de que lo mejor está por venir. La salada realidad nos despierta de los dulces sueños.
Hay momentos que me pregunto si hay realmente diferencias entre el Feudalismo de la edad media y la realidad social actual. Soy defensora absoluta de las realidades etéreas. De las que nos permiten levitar de lo mundano. Para acceder a algo superior. Los que de verdad me conocen, lo saben.
Por cierto que eso no me transforma en una inconsciente de las realidades más palpables. El trabajo ideal de tener el privilegio de hacer los que nos gusta, es muchas veces un tópico. No voy a desarrollar ese tema, que puede transformarse en un laberinto. Otra certeza es que el dinero para muchos es status, acceso material. Mucho más elocuente es que simplemente nos brinda libertad.
Lo irresistiblemente insoportable es estar inmersos en un sistema en que regalamos libertades a otros. Trabajar y que la mejor parte no la veamos, es frustrante.
No es nuevo, es lo mismo de siempre, ha sido siempre igual en definitiva, solo ha cambiado de nombre.
Y en estos días muy de cerca me ha tocado.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Nada opaca...


Las vacaciones terminaron y no hace mucho. Sin embargo parece ya demasiado tiempo. Trabajo inesperado, colaboró a tener un ritmo fuerte. Hubo que reaccionar y rápido. Es reconfortante, admito, porque son frutos. Sabiendo que no es implícito alcanzar dichos logros, especialmente en tiempo de crisis. Aún disfruto la sorpresa.
De todas formas, nada opaca las vivencias del verano, que continúan dando una energía increíble.
Todavía escucho el mar, que me susurra tantos secretos, tantas vivencias, tantos recuerdos, y a la vez tantos momentos que no han sido vividos...todavía.