miércoles, 26 de agosto de 2009

Nada opaca...


Las vacaciones terminaron y no hace mucho. Sin embargo parece ya demasiado tiempo. Trabajo inesperado, colaboró a tener un ritmo fuerte. Hubo que reaccionar y rápido. Es reconfortante, admito, porque son frutos. Sabiendo que no es implícito alcanzar dichos logros, especialmente en tiempo de crisis. Aún disfruto la sorpresa.
De todas formas, nada opaca las vivencias del verano, que continúan dando una energía increíble.
Todavía escucho el mar, que me susurra tantos secretos, tantas vivencias, tantos recuerdos, y a la vez tantos momentos que no han sido vividos...todavía.


domingo, 16 de agosto de 2009

No mires...


Eliseo Subiela, declara que su oficio es entretener en la oscuridad. Asegura que las salas de cine son "sedes diplomáticas, universales donde los seres humanos acuden a pedir un salvo conducto para su sueños".
En su película No mires para abajo, hay muchas menos metáforas que en El Lado oscuro del corazón. No tenía muchas expectativas con esta película, sentía si, curiosidad. En mi caso, no fue el erotismo lo que me asombró. Fue una frase, que se amoldó muy bien a mi actualidad. La cual parece haberse quedado conmigo. Agradecida estoy de que llegara a mi, que con palabras exprese lo que mi sentir no sabía decir.
Hugo Arana dice: "En la vida estarás siempre diciendo adiós, que eso no te impida Amar"

miércoles, 22 de julio de 2009

martes, 14 de julio de 2009

Treinta.

Grandes preparativos. Una reunión muy particular. No me animo a decir fiesta. Si bien amistades de esa índole, solo merecen festejo. Creo que estuvieron todos. Nadie quería faltar a tal evento. Una oportunidad de reencuentro. La mejor manera para el recuerdo.

Treinta años hubieran sido. Si el del cumpleaños no hubiera faltado. Todos sabemos, en especial los presentes ese día, sus amigos, que él también festejó. Porque nunca se fue completamente de ellos. A cada uno de ese peculiar grupo de amigos, gracias! Saberlos reunidos, genera una emoción imposible de describir.

viernes, 10 de julio de 2009

Naranjas bajo el sol (III)

El respondió ante la pregunta, lo siguiente."Comer naranjas bajo el sol; estar en un día soleado en contacto con la naturaleza, la sensación del sol sobre mi piel, combinado con el aroma de la naranja, produce en mi interior un gran estado de emoción, que para mi, es felicidad"
Como buen ser humano complejo, esperé cualquier respuesta, menos esa. Siempre estamos preparados para lo rebuscado pero no para lo sencillo, por lo general son justamente las cosas simples las que nos desarman. Y la vida es completamente simple. De alguna manera, fue en aquel momento, un mensaje. La felicidad no está en las grandes cosas, está en los pequeños instantes que hacen los grandes momentos. Muchos de nosotros esperamos toda una vida para que llegue el "gran momento", que desperdicio de tiempo. Lejos de la verdad están aquellos que no comprenden y no aceptan que somos también creadores de felicidad. Animarse a ser feliz es todo un desafío. Por eso, tal vez, tuve una vez más tan presente a Sergio y su mensaje. Estoy en un momento que me animo a ser feliz. En todas sus dimensiones. Descubro zonas de mi interior, que no era consiente. Disfruto que así sea. Se ha abierto una puerta a un jardín interno, que encierra aún secretos por descubrir. Sé, lo que piensas. Que mantengo mi tendencia al drama. Una vez más, logro hacer un mundo con un grano de arena. Es verdad. No puedo evitarlo. Intento que muchos acontecimientos me pasen por el costado. No lo logro. Continua pasando todo por mi centro. Todo pasa y todo se queda en mi. Sin olvidar que no llegué al extremo de dramatizar en los padres que pierden a sus hijos, o en las parejas que no no logran concebir el hijo que tanto desean. Sé donde estoy, hoy. No quiero renunciar a lo que me está pasando y lo que estoy sintiendo.

Recibir un e-mail así en un día normal y sin aviso, no es cosa común que esté dento de la rutina esperada. Me sentí agradecida por recibirlo. Por tener esa oportunidad, de detenerme, en mi alocado día lleno de compromisos. Y no solo por ello. También me sentí elegida. Esta vez era yo quien recibía el mensaje. Me alegraba de darme cuenta que era lo suficientemente abierta y flexible como para recibirlo como mensaje. Confirmaba que estaba despierta en esta vida. Entendía lo que Laura me decía. Ser feliz, es individual. Cada uno tiene su manera particular de percibir los momentos, circunstancias, situaciones. En fin, la vida misma. Cada uno también, decide si es feliz o no. El
Le contesté a Laura. Le expliqué todo lo que me había significado leerla. Volver a sentirla a mi lado. Acortar distancias a veces tan eternas. Le respondí, diciéndole que lo mejor que podía hacer era, dejar todo lo que estaba haciendo, para dedicarle tiempo. Consideraba que era el mejor honor que podía hacerle. Le reconocí que continuaba adorando la profundidad compleja y limpia que mantenía. Tal vez compleja porque nos acostumbramos demasiado pronto a lo turbio. Olvidando la cantidad de luz que reside en lo transparente. La gama de colores existe en lo espontáneo y natural de cada uno Pero ante todas las cosas, le reconocí lo mucho que me había emocionado. Especialmente, porque elegía continuar creciendo y defender con todas sus fuerzas, su interior para no perderlo. Optaba por la aventura de jugarse todo. Por mantenerse fiel a así misma.

domingo, 5 de julio de 2009

Naranjas bajo el sol ( II )

Vivo mi condición de mujer, como nunca antes me animé a vivirla, afirmaba. Vivo mi sexualidad de forma explosiva y natural. Vivo con sed. Del otro. Sabiendo que el tiempo es dictador. Y los días pasan sin tregua. No hay regreso. No se recupera. El tiempo solo se detiene, si se tiene el valor de vivirlo con todas las letras. Con sus consecuencias incluidas. Me dejo atrapar por el erotismo más puro. Por su misterio. Por la sabiduría de lo natural. Por el lenguaje del alma. Vibrar de esa manera, transporta a lo infinito. Es absolutamente egoísta, de mi parte, agregaba Laura. Mi temor se centraba en perder todo ello. No estaba dispuesta a perderlo. No tenía la certeza de que fueran compatibles. Lo que para mi eran casi dos mundos polares. Mi audacia radicaba en permitirme vivir con y en el volcán de mis sentimientos y pasiones. En el grito de mi feminidad. En la autenticidad de mi identidad como mujer. Que luego de muchos años lograba interponerse a la identidad exclusiva de madre. Ahora había logrado con orgullo, ser madre, pero ante todas las cosas, recuperar es trozo de mi escondido y relegado. Ser Laura, mujer y madre. Un nuevo embarazo suponía para mi, comenzar de cero. Aterricé en un laberinto, interno y silencioso. Pensamientos,reflexiones, sentimientos, me taladraron sin piedad. Entre todos los tormentos que me sentí sometida, recordé un episodio compartido hace ya muchos años, por estos lares. En aquellos tiempos que todo parecía transcurrir con cierta suavidad. En donde las inquietudes, siguen siendo válidas pero no se comparan con las actuales.

¿Te acuerdas de aquel fin de semana en la costa? En la casa de Sergio. En que todos los presentes, comenzamos a teorizar que era la felicidad.
Recuerdas el silencio que se produjo cuando el mismo Sergio enunció su parecer. ¿Te acuerdas lo que dijo? Yo nunca puede olvidarlo. Menos en estos días.
Continuará...

lunes, 29 de junio de 2009

Naranjas bajo el sol. ( I )

Agradecida estoy por cada gota de sangre. Así comenzaba su intento de contarme lo que estaba viviendo. Laura, mi amiga, y yo, vivimos en continentes diferentes. Hay mucha distancia en kilómetros que nos separa, pero ella sabe estar, se impone ante el posible obstáculo del espacio y tiempo. Pues así, con esas palabras empezaba su e-mail. Esta vez de forma contundente, logró atraparme en su relato de lo que le estaba pasando. Con retraso, pero la evidencia había llegado. Su e-mail, relataba minuciosamente, lo que habían sido esos diez días de espera. Te confieso que hasta me avergüenza, me decía. Puede no contárselo a nadie, pero me pesaba mucho en el alma. Sé que tal vez es hasta cobarde, la manera que elijo para dejarlo libre. Sabemos que tiene su precio, esto de hablar sin mirarse a los ojos. Somos expertas ya, luego de tanto tiempo, ensayando esta amistad a la distancia. De todos modos me es válido. Significa, una cantidad de energía importante, contarte, todo esto que le ha pasado a mi cuerpo y que tanto ha afectado a mi alma. Mi ansiedad crecía, con cada palabra. Reconocía su angustia. La distancia tiene esas cosas positivas, uno agudiza los sentidos. La imposibilidad del encuentro, hace posible aprender a percibir en la lejanía. Nunca, deseé tanto mi período como esta vez, agregaba. El pánico de que no viniera, fue pavoroso. Imagina. Asumo lo que digo. Tanto, que duele escribirlo. Tal vez por ello, lo hago, porque debo vivirlo así. Sigo apostando a la vida. Eso es claro para mi. Justamente esa apuesta, es a la que más miedo le tenía. Un hijo es siempre un regalo. Sin olvidar, que nosotros debemos intentar a toda costa, también serlo para ellos. Todo esto me ha exigido, un proceso interno, elocuente, agudo. Al pasar los días descubro que se está transformado en un parto. Duele, pero es un fruto, hace bien.

Las distancias, lijan muchas asperezas, y a la vez engaña, en el sentido que todo se vuelve más bonito, agradable. Se elimina la vista directa, perdemos el objetivismo de lo inmediato, obvio, latente. Vemos, solo, lo que queremos ver. Es una manera de protegerse contra posibles verdades que lastiman. Esas que a toda costa queremos siempre evitar. Pese a ello, era imposible no reconocer, el proceso que estaba viviendo Laura. Me permitía casi palpar su angustia. En esos instantes, la ausencia duele. La imposibilidad del abrazo genera la impotencia de lo no vivido. Por otro lado, afirmo, hay seres que saben estar en la ausencia, a diferencia de los que están siempre, sin saber estar. Consuela, saberlo. Porque hubiera dado mucho por tener a Laura entre mis brazos, escuchar su voz, compartir en vivo y en directo su pesar.


Continuará...

viernes, 5 de junio de 2009

Buscamos.

Idea Vilariño, falleció el 17 de abril de 2009, también en Montevideo como Mario Benedetti. También de la generación del 45.
Un fenómeno se vuelve a repetir. ¿Porqué esperamos a perder las cosas, a que se marchen o nos dejen, para dedicarle tiempo? ¿Porqué nos seduce tanto el cómodo saber que tenemos todo nuestro alcance ? Debemos sentir la pérdida para comprender que nada es para siempre...
Su libro de poesía se sumo a mi lectura en estas semanas. En el rito inevitable de intentar retener lo que se fue. En realidad, se cumple con veracidad la realidad de que nada se va, mientras permitamos que se quede.

BUSCAMOS
Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.
Idea Vilariño (1920-2009)

viernes, 29 de mayo de 2009

Recuerdos.

Fechas. Para muchos significa la oportunidad del recuerdo. Muchas veces tristes, otras todo lo contrario. Es la oportunidad de hacer homenaje a momentos, historias, personas. Es la evidencia más clara, de que nada está perdido. Todo continua, en el rincón que hemos escogido guardarlo para siempre. Todo está bajo nuestra piel. La mejor prueba es, cuando el recuerdo se hace tan presente, que casi volemos a vivir ese episodio tan querido. Lo notamos, con el corazón acelerado, con las lágrimas en los ojos, con la respiración entrecortada. Lo reconocemos al abrir los ojos y entender que no podemos regresar. A la vez que es justamente esa enorme añoranza, la que nos tiene que lanzar a crear nuevos recuerdos. Es un círculo, una historia enlaza a la otra. Siempre nos impulsa a la búsqueda. De lo que está por venir. Del intento de repetir imagenes, aromas, sonidos. Volver a elegir. En la certeza de saber donde están esos momentos sublimes.
Eduardo Galeano en su libro El libro de los abrazos, escribe: "Recordar es volver a pasar por el corazón". No pudo decirlo mejor. Lo pienso y siento así.

sábado, 23 de mayo de 2009

Locura.

No es fácil escuchar la voz interior. Por eso tantas personas son insensibles o ignorantes. Limitan el acceso a sus sentimientos más profundos. Levantan muros emocionales y barreras psicológicas. Es menos comprometido. Es más fácil dejarse llevar por la corriente que los rodea. No involucrarse es una tendencia que se ha transformado en algo común, hoy por hoy. La gente se oculta tras sus opiniones, sus hábitos, sus horarios apretados y cómodos, sus bien enumeradas excusas y explicaciones. Ser sensible es ser vulnerable. Pero también es ser libre; es estar abierto, como no es posible estarlo de otro modo, a una gran cantidad de experiencias fuera de serie.
Ahora eso si, cuando se tiene la suerte de encontrar esa "otra" gente. La que se anima asumir lo que siente. A defender su opinión. A cruzar los desiertos que puede llegar a significar. A peregrinar desde la razón hasta el sentimiento. A dejar fluir las palabras hasta el punto que dicen: "solo sé amar con locura". Prepárarse!, porque es la locura que se mente hasta en la sangre, y solo se tejen la posibilidades de expandir esa maravillosa locura dondequiera que sea necesario. Sin olvidar los riesgos que vienen implícitos. Pero llega un momento que no se puede solo vivir del deseo desesperante. Hay una sola cosa que libera los deseos frustrados, la acción.
El accionar por vivir lo que se lleva dentro, lo que uno es, en definitiva. Intentando, siempre, dejar ir, de la mejor manera, dando. Solo en ese instante uno siente que llegó a puerto. Y si eso ha significado, tormentas, distancias, soledades, angustias y sueños. Ese instante, es el paraíso en la tierra. En donde, el mundo se vive en un segundo...y vale la pena.

domingo, 17 de mayo de 2009

Táctica y estategia.

A la generación del 45 perteneció, Mario Benedetti, que a sus 88 años falleció, hoy, en su casa en Montevideo. Novelista, cuentista, poeta y dramaturgo, autor de ensayos y crónicas, crítico literario y periodista. En todos los géneros que ha transitado ha dejado una huella. Siempre comprometido, sagaz, ingenioso. Protagonista de su tiempo. No solo como exiliado.
Se extrañará no verlo por las calles montevideanas. De todas formas, afirmo, hay seres que saben estar en la ausencia, a diferencia de los que están siempre, sin saber estar. Como si fuera poco el legado que nos ha dejado es vasto.
A modo personal, aquí, creo que el mejor honor es él mismo.

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo, ni sé
con que pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo, ni sé
con que pretexto
por fin me necesites.

Mario Benadetti. (1920-2009)

lunes, 11 de mayo de 2009

Suecia.

Si, en Suecia transcurre el relato de este libro, La vida con Jan. Sueca es su escritora también, Marianne Fredriksson. Esta vez se basa el relato en la relación de un científico, acostumbrado a la comprobación de todas las cosas, como medio de vida y una enfermera, siendo su intuición uno de sus mayores dones.
El libro trata de resolver esa ecuación. Los hechos concretos y tangibles versus lo espiritual e intangible. Parece imposible por momentos la convivencia de dos seres tan opuestos. Solo un elemento les permite continuar, proyectarse. Lo que sienten el uno por el otro. La pasión que comparten bajo la ducha, colabora a que se sientan a "salvo". Pero aparecen otros elementos que son ineludibles.
El libro es peculiar. Te lleva en un sinuoso camino, de psicoanálisis. No es posible evitar pensar en tu propia infancia. El hilo conductor se mantiene con cierta armonía hasta que se rompe de manera radical y cáustica dos páginas antes de terminar el libro. Sí, se rompe. No hay ninguna otra palabra mejor. No deja lugar a la esperanza, ni a nada que se le parezca.

jueves, 30 de abril de 2009

Sabiduría.


La naturaleza sabe. No cabe dudas. La foto solo hace confirmarlo.

miércoles, 22 de abril de 2009

Milagro?

En la V Cumbre de las Américas, el presidente Hugo Chávez le regaló un ejemplar del libro Las venas abiertas de América Latina, del muy uruguayo Eduardo Galeano, al presidente Barack Obama convirtiéndolo de la noche a la mañana en uno de los primeros libros en la lista de ventas en Amazon. Claro es, que esto no es un milagro. Lo sería, si la lectura del mismo, invita a Obama a la reflexión. A mirar desde el sur. A querer ver, lo que es patente. Confiemos. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde.

sábado, 18 de abril de 2009

Intensidad.

Rondaba por mi sentir en estos días, ¿cómo algunas personas eligen esa felicidad tan peculiar que duele? A pesar de mis días atareados con actividades extra curriculares, me acompaño insistentemente esta interrogante. Se transformó en un laberinto. Me perdí en él. No encontraba salida. Luego como un pétalo que muy suavemente por el viento se mece, llegó a mis manos la respuesta:

"Solo las personas que son capaces de querer intensamente pueden experimentar dolores intensos. Pero, por otra parte, la misma necesidad de amar las hace reaccionar y las cura. Por eso la naturaleza moral del hombre tiene más resistencia que la física. El dolor nunca mata"
León Tolstoi (1828-1910)

Pues si, así es. Hay quienes se animan a esa intensidad en el sentir. Hay quienes es en ese amar, con ese dolor, lo que los mantiene vivos. Sé que es impensable para muchos. Pero esa realidad existe. Es muy lejana a la seguridad apacible y sobre todas las cosas aparente, que es primordial para tantos. Cada uno sabe. O no.
El secreto está, no en buscar dolor. Simplemente saber que produce ese dolor. Dicho de otro modo, el origen de tanta bendita intensidad.

viernes, 17 de abril de 2009

Todas las épocas.

Todas las épocas
una tras otra
se han esforzado
por señalar lo mejor
distinguiendolo de lo peor
yo
convencido
de la absoluta precisión
y constancia de las cosas
permanezco mudo
mientras los demás discuten
y luego
voy a bañarme
y admirar mi cuerpo.

Walt Whitman. (1819-1892)

viernes, 3 de abril de 2009

Sombras.

Amistades me recomendaron leer La sombras del viento, de Carlos Ruiz Zafón. Por lo menos volvería a encontrar la Barcelona que tanto me gusta y extraño. Pues si, me volví a lanzar por sus calles, en otros tiempos, pero volví a ese lugar en el mundo. Mucho más que ello, el autor te invita a más. Intriga, pasiones, torturas, misterios, duelos, amores. Todo en permanentes círculos de sombras, entre el pasado y el futuro.
En un de sus páginas, encontré algo que me quedó rondando en mi pensamiento. " Los libros son espejos, solo se ve en ellos lo que uno lleva dentro." Hay algo de razón, reconozco que vi reflejada mi teoría de la casualidad-causalidad. Ente otras cosas.
Lo que me llamó la atención en este libro, es las distintas perspectivas en que se ve a la mujer, hay de todos los tipos, las santas, las "guarras", las madres, las amantes, las bellas, las silenciosas, las corpulentas, las tímidas. Eso sí, todas con sus luces y sus sombras.
La característica de este libro me la habían anunciado, cuando uno acepta leerlo, cae en sus redes. La curiosidad por saber más, y como se desenvolverá el embrollo de los acontecimientos, atrapa. Es el logro del autor. No sé, si un "gran" libro, si puedo decir que las casi 600 páginas las leí en tres días.

martes, 31 de marzo de 2009

Un ratico...

Los colombianos utilizan esta expresión, y casi me animo a decir que solo ellos deberían pronunciarlo, porque esa palabra solo con ese acento es armoniosa.
Entre mi acostumbrada montaña de papeles, encontré en uno de ellos lo siguiente: " Mujer enigmática, que en principio asusta y crea distancia, pero en realidad esconde pasiones, que solamente trasmite a través de un código, que solamente pocos saben interpretar...de esa dama de tiempos perdidos."
Me pareció una belleza, cuando lo leí por primera vez, y me sigue pareciendo cada vez que lo leo.
En momentos de tanto cansancio, cuando lo único que quieres es vacaciones, dejarte ir con un libro, con un paisaje, con el mar, cosas así te salvan. Te salvan de caer, en el peor de los enemigos, la rutina, las preocupaciones, las cuentas a pagar, las distancias, todo eso que es tan real y tangente. Nos da fuerza, de no dejar de creer que lo no tangible es igual de real o más verdadero. Lo que sentimos.
No podemos escapar de lo que hemos construido, no es el fin. El punto es saber estar. Ese es el desafío, estar por completo en todos los mundos y sub mundos que hemos creado. Es la única manera de mantenerse vivo.
Mientras escribo escucho, La vida es un ratico, canta un Colombiano, por supuesto, con una de las miradas más intensas que conozco.

lunes, 2 de marzo de 2009

La ventana.

Nada describe mejor mi actualidad, como esta imagen de "La muchacha en la ventana", que Dalí pintó en 1925 en su etapa formativa, cuando no se apreciaba aún el surrealismo en su pintura.
Personas diferentes, en momentos distintos y cada una de manera muy particular me regalaron esta obra. La última me permite tenerla conmigo siempre, verla todos los días, y a pesar de ello descubrir siempre algo nuevo y disfrutarla cada vez más.
Esa contemplación, ese horizonte que recibe ese millón de pensamientos, esa brisa que invita a sentirse más liviano. Esos colores tenues y azulados, que refrescan como el agua. Esa ventana abierta a los paisajes de la vida. Ese silencio aparente. Esa soledad buscada.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Carnaval.


Soy gran observadora. El carnaval es un deleite para esa cualidad. Me vuelvo a asombrar cada año de la transformación que se produce en todos los que deciden festejar. Es una manera de liberar increíble. Tal vez en estas latitudes es especialmente así. No hablo del Carnaval de Río, el cual de pequeña llegué a detestar y hoy pienso que algún día hay que estar en vivo allí. Hablo del otro carnaval, el que se festeja a veces hasta con nieve. Justamente pese a la temperatura, el color, la euforia, la alegría se yuxtapone. Las máscaras dejan libre lo que está escondido. Es hasta irónico pero es así. No se habla de "la crisis" y de nada que se le parezca. Todo lo que es conflicto se diluye.
Son días que muchos eligen vivirlos con intensidad. Una pausa para la rutina, una posibilidad para lo diferente.